Resistencia Chaco
MIERCOLES 15 DE FEBRERO DE 2017
San Valentín y las cardiopatías congénitas
Reflexion [15/02/17]
Alfredo Zurita
Un santo del amor, que sacralizó fiestas paganas pre cristianas.
Salud

Aunque el médico presidencial Dr. Manes ha aclarado muchas veces a la Sra. Legrand durante sus almuerzos, que el amor se aloja en el cerebro y no el corazón, ella sigue aferrada a la idea clásica, como la mayoría de la gente, sobre todo los enamorados, que lo dibujan por doquier, y por ello cardiología es la especialidad médica de mayor prestigio, sobre todo los que hacen recambio del mismo, el caso del Dr. Favaloro, al que cuando vivía la Sra. Legrand solía consultar sobre temas tan disimiles como la deuda externa, o las políticas educativas, partiendo de la convicción de que quien sabe cambiar corazones, debe saber todo de todo, y supongo por no decepcionarla el Dr Favaloro discurría sobre los temas más variados, tuvieran o no que ver con la cardiología.

Sin embargo comprender como funciona este órgano llevo más tiempo del que se piensa, en primer lugar porque la mayoría de las religiones prohibieron por siglos estudiar los cuerpos de los fallecidos, así que los médicos estudiaban el corazón de animales, imaginando que serían más o menos parecidos, y porque cuando se pudo hacerlo nadie podía ver los capilares, finísimos vasos sanguíneos que unen las arterias, que salen del corazón, a las venas que llegan a él, y el inglés que descubrió eso con algunos sencillos experimentos, fue sin embargo ridiculizado en su tiempo, destino común de los científicos demasiado osados que van contra el sentido común, y los políticos, que son los que más sentido común tienen, porque si no nadie los votaría.

El 1 % de estas bombas, que en general funcionan mejor y más tiempo que cualquiera de las fabricadas por el hombre , pueden venir con defectos de desarrollo, cardiopatías congénitas, que pueden comprometer la vida del paciente, por lo que requieren cirugía precoz, ya que la tardía, los conocidos stents que casi todos nuestros políticos llevan en su corazón, no son por defectos de fabricación, sino uso inadecuado en el ejercicio de esta sufrida profesión, que exige a sus fieles mucha trasnochada, tragar sapos, y otros sacrificios, bien descriptos por el ex gobernador Bittel, quien sostenía que quien se mete en política, lo primero que debía hacer era tirar su honra a los perros, pues siempre será sospechado de corrupto, y sus actos, públicos o privados, escudriñados al mínimo detalle. El caso Clinton - Lewinsky como ejemplo, que casi le cuesta el cargo a este presidente, amén de los líos que seguramente habrá tenido con su mujer.

Por estas razones, el día de San Valentín es también el día de las cardiopatías congénitas, y desde el año 2010, y con préstamos del Banco Mundial se desarrolla en Argentina un programa de cirugía de cardiopatías congénitas, que trata de organizar esto de la mejor forma posible para mejorar los resultados, aunque beneficia solamente a los recién nacidos pobres, que al no tener obra social, deben recurrir al hospital público acreditado para hacerlas por el programa nacional. En los demás casos los padres eligen según lo que les permita su obra social o prepaga, sin importarles si el establecimiento está acreditado o no por el programa nacional, y más bien orientados por la publicidad de los sanatorios, y los comentarios de conocidos.

Es lo que ocurre también con el programa nacional de maternidades seguras, que solo beneficia a las embarazadas y niños pobres, porque el resto puede, si le place, recurrir a cualquier clínica, y como vemos casi a diario muchas mujeres sufren las consecuencias de hacerse liposucciones u otros embellecimientos sin verificar si quien las hace está acreditado por la sociedad científica del ramo.

Cuando se creó el CUCAI, organismo que rige el programa nacional de trasplantes, se estableció que solo los hospitales y clínicas acreditados por el CUCAI podían hacerlos, pero como los criterios eran restrictivos y la vocación de Favaloro abunda más de lo que se piensa, empezaron a proliferar CUCAI provinciales más amables con los interesados, que no llegan a hacer la cantidad de trasplantes que los estudios señalan como mínimos para alcanzar buenos resultados, y por eso en muchos países no se pueden hacer determinadas prácticas médicas sino se hacen una cantidad establecida como mínimo, y del mismo modo no se pueden instalar equipos, o profesionales, por encima de máximos establecidos.

Países absurdos como Holanda por ej., que aunque son los mayores fabricantes de tomógrafos computados del mundo, limitan la instalación en su propio país, del mismo modo que las motos japonesas de alta cilindrada no pueden usarse en Japón, por los riesgos que conllevaría.

Tampoco en Estados Unidos se pueden atender partos, si el establecimiento no hace un mínimo de 500 por año. Países como se ve poco amables con la libre competencia y donde aún vender limones exige muchos certificados, como lo saben bien los tucumanos, que desde hace años tratan de venderlos allí pero tropiezan con la burocracia que todo lo vigila y obstaculiza.

Colocar a una enfermedad bajo programa limita la libertad para tratar, y por eso los programas no gozan de mucha popularidad entre los profesionales, ni entre la industria farmacéutica, ya que los medicamentos a utilizar son sometidos a evaluaciones costo beneficio que dejan de lado las últimas novedades, para basarse en medicamentos y tratamientos más probados.

Recuerdo una conversación con un compañero de viaje larga distancia, su hijo, joven médico, estaba terminando una especialidad en Buenos Aires, y pensaba volver a establecerse en su ciudad natal, donde de a poco iría creando las condiciones para poder desarrollar su especialidad, entre ellas comprar equipos y además “hacer la mano”, pues se trataba de una especialidad quirúrgica que exigía mucha mano, y el recién estaba empezando, así que primero empezaría con un cargo en el hospital como para no arriesgar con pacientes más vip. Como su especialidad aun no existía, se le había prometido un cargo y también un equipamiento como para empezar, y de este modo evitar derivaciones a Buenos Aires, lo cual sin duda seria recibido con beneplácito por los pacientes del hospital.

Le observé que ello arriesgaría la vida de los pacientes más que si fuesen trasladados a Buenos Aires, donde todos esos equipos ya estaban instalados, y se disponía de cirujanos que ya habían hecho la mano. Me confeso que nunca había pensado en el tema desde ese punto de vista, sino en el de los intereses de su hijo, y por eso no se debe exagerar en la acreditación, limitándola a aquellas situaciones en que el beneficio compense los mayores costos inevitables, así como evitar la frustración de jóvenes emprendedores que quieren empezando de abajo, con un carguito en el hospital, legar a tener una gran clínica, como lo hizo Favaloro que empezó de médico rural.

¿Podrá el corazón artificial francés ser el gran negocio que prevén sus inversores? Un viejo tonto que hace unos días le sacó las pilas sin enchufarlo antes, ha hecho fracasar el quinto intento del corazón artificial francés, llevando a pensar a los investigadores que quizás mejor se van a Estados Unidos, donde el gobierno no jode tanto con reglamentaciones como en Francia, país que invento la burocracia.

Se prevé un mercado para este corazón, solo en Europa, de 100.000 por año, a 150.000 euros, es decir unos dos millones de pesos cada uno, y por eso espero que el Dr. Liotta, ex médico del Gral. Perón, y secretario de ciencia en el gobierno del Dr. Menem no haya abandonado el suyo, porque si funciona, podría ser un negocio aún mejor que plantar soja, lo que todos creen que es el mejor negocio, así como que los sojeros son gente sin corazón, que además con sus fumigaciones con aviones no acreditados, nos fumigan a todos, lo necesitemos o no.

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