Resistencia Chaco
JUEVES 18 DE MAYO DE 2017
Dr. Paco Maglio. In Memoriam
Reflexion [18/05/17]
Alfredo Zurita
Un médico que criticaba el desvío tecnológico de la medicina, el nuevo paradigma.
Actualidad

Sin duda Kuhn, el físico que acuñó el término paradigma en el campo de las ciencias, se hubiera sorprendido que un funcionario provincial al decir que habrá turnos electrónicos en los hospitales diga que habrá un cambio de paradigma, que es como reducir la Biblia al catecismo, porque cambiar a Newton por Einstein sí es un cambio de paradigma, pero no ese detalle administrativo.

El Dr. Francisco Maglio, que acaba de fallecer en Buenos Aires, era un viejo médico especializado en enfermedades infecciosas, que adhería al viejo paradigma de que el médico debe tanto curar como cuidar, lo que se basa en la relación médico paciente, en tanto que el paradigma actual considera más bien la relación análisis o radiografía paciente, o medicamento paciente, siendo el médico un mero mensajero de uno hacia otro, ya que ahora uno no va al médico para contarle sus problemas, sino para que le indique qué análisis, radiografía o medicamento lo resolverá.

Esos sí que son verdaderos paradigmas, que nadie se atreve a enfrentar, prefiriendo construir, comprar equipo, o medicamentos, o computarizar las historias clínicas, que además permiten al médico ya no mirar más al paciente, sino a la pantalla de la computadora durante la consulta.

Además de su inclinación natural el Dr. Maglio estudió antropología, la ciencia que permite al médico ver la consulta desde la perspectiva del paciente, y antropólogos que han podido asistir a consultas médicas lamentan que el médico no esté en condiciones de procesar la gran cantidad de datos antropológicos que ofrece el paciente durante la consulta, por falta de formación en esa disciplina. El paciente no viene para que le digan qué análisis necesita, o radiografía, o medicamento, sino para que lo cuiden, angustiado por su problema, que puede incluir el miedo a morir, y el médico, que hace su trabajo cotidiano en continuo contacto con la muerte, y trata de autoconvencerse de que a él no le tocará, no lo escucha para no agregar más temores a los suyos, y en todo caso recomendará ir al psicólogo.

Años ha, y en un breve paso como funcionario, traté de ver cómo enfrentar este problema, más común en la medicina pública que en la privada, donde el carácter de cliente del paciente obliga a mayor escucha para que se quede conforme y que vuelva.

Convoqué para ello al presidente de la Sociedad Balínt, que se ocupa del estudio de la relación médico paciente, y su mejoramiento, quien después de algunos días de diagnóstico de la situación me dijo que ellos no podrían hacer nada, puesto que maltratar a los pacientes públicos era la única forma de protestar contra el gobierno que tenía el personal, ya que consideraban que se los maltrataba de diversas maneras. Sin resolver eso, todo esfuerzo sería inútil, y como veo que en simultáneo a los anuncios de más computadoras y turnos por Internet, el personal de salud inicia su centésima huelga, creo que el consejo del presidente de la Sociedad Balínt sigue vigente.

Además y como vemos a diario, el pobre se venga del profesional público, pegándole de más en más, lo que tampoco se resolverá con más ´policía, es decir con más violencia.

Quien desee conocer más sobre los múltiples aportes que hizo el Dr. Maglio en defensa del viejo paradigma de cuidar al tiempo que curar no tiene más que poner su nombre en Google, y recordemos que la famosa Atención Primaria, que cada cual entiende como le conviene, nació del encuentro de la medicina y la antropología en un centro de investigación médica de la India, y se expresa en la primera frase de la conocida declaración de Alma Ata, cuando se dice que la medicina debe ser científica, pero también socialmente aceptable, lo que implica inevitablemente sacrificar algo de la una en beneficio de la otra. Menos ciencia y más humanidad.

Por las dudas no enseñamos antropología en las carreras de medicina, no sea cosa que los chicos se embalen y empiezan a cuestionar a la ciencia médica y sus sacerdotes en la tierra, es decir los profesores. Ellos solos, cuando se reciban se darán cuenta que no se puede tratar al paciente privado como al hospitalario, tema que ya ocupó al gran filósofo de la antigüedad, Platón, quien advirtió que el médico no trataba de la misma forma al ciudadano que al esclavo, siendo la medicina del último más de tipo veterinario, la que, efectivamente es totalmente científica, y tengo un amigo, colega y ex ministro de salud, ahora ganadero, quien siempre me dice que criar vacas es lo más parecido a la salud publica científica, sin política alguna que tuerza las decisiones, y aunque puede haber problemas con las vacunaciones humanas, raramente se descuidará la de las vacas porque cuestan dinero, y aún no hay movimientos anti vacunas entre las mismas vacas, que se llaman así porque la primera vacuna, la antivariólica vino de una vaca.

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