Resistencia Chaco
JUEVES 06 DE JULIO DE 2017
4 de Julio. Día del Médico Rural
Reflexion [06/07/17]
Alfredo Zurita
El 4 de Julio fue el día del Médico Rural, en homenaje al Dr. Maradona, un médico santafesino que ejerció por décadas en el oeste de Formosa.
Salud

La noticia ha pasado desapercibida en la prensa local, salvo para la UNNE, que ha publicado una entrevista al respecto al Secretario de Salud de la ciudad de Villa María en Córdoba, y Profesor Titular de Medicina Familiar en la UNNE, y además publica una reseña de su vida mediante el cómodo recurso de copy paste desde Wikipedia.

El Dr. Bensaid, un médico general francés, escribió varios libros sobre el ejercicio de la medicina no especializada, como es el caso del médico rural, y en el primero de ellos comienza diciendo que está harto de escuchar de los funcionarios discursos elogiosos sobre la medicina general y rural, con aroma de velorio, por lo que decide escribir desde su experiencia, y lo mismo me pasa cuando escucho que funcionarios de salud y académicos especialistas, alaban al médico rural como la octava maravilla del mundo, aunque nunca hayan hecho eso, y estén prestos a volver a su práctica especializada apenas dejan el cargo.

Este primer libro, titulado “La Consulta Médica”, debería ser leído por todo el mundo, pues está escrito a nivel de legos, y ayudaría a entender muchos de los problemas de desinteligencia entre médicos y pacientes, incluyendo el siempre escamoteado problema del pago de la consulta, que el medico delega en la secretaria, para, como decía el personaje del manosanta de Olmedo, no manchar con el sucio dinero lo sagrado del acto. Sería como preguntar al sacerdote luego de la misa de cuerpo presente de un familiar, preguntarle cuanto se le debe, y pagarle en presencia de los deudos, y aunque se sepa que el sacerdote no vive de salario alguno, sino de misas, casamientos y bautismos.

“Ponga dos”, dirá Alterio en la película “El hijo de la novia”, al decirle el sacerdote el precio de cada monaguillo.

No han faltado médicos rurales de valía en la provincia, algunos recordados con sus nombres en los actuales hospitales, pero al mismo tiempo coexistían con verdaderos matasanos, que no habían tocado un libro desde que se recibieron, por lo que a inicios de los 80 el ministro provincial, Dr. Tauguinas, inició un plan de formación en medicina rural, que preveía una formación inicial bajo la modalidad de residencia, con actualizaciones periódicas, abandonado por los gobiernos posteriores, como es uso y costumbre, lo que obligó al primer responsable, Dr. Barberis, a reciclarse, terminando su carrera como jefe de epidemiologia del Hospital Perrando.

El mismo Dr. Barberis condujo en los 90 un estudio financiado por el gobierno nacional para mantener actualizados a los médicos rurales mediante telemedicina, aprovechando Internet, también posteriormente abandonado, y realizó un estudio sobre cómo mejorar la calidad de atención en los hospitales rurales, que mostró que lo prioritario no era colocar más equipo y más especialistas, aunque sus conclusiones nunca fueron aplicadas, sino que por el contrario todos los días se anuncia reparto de equipo para mejorar la calidad de atención.

Días pasados la actriz Carmen Barbieri fue internada con sospecha de apendicitis, y sometida como primer examen a una tomografía computada, lo que hizo que un colega, excelente médico rural en ejercicio en la provincia, me comentara que alumnos de medicina de la UNNE en pasantía en su hospital ante un caso de apendicitis, le habían dicho de hacer una tomografía computada, equipo que el hospital no tenía. Le confirmé, luego de revisar el tema, que efectivamente es así, la tomografía computada es actualmente el mejor método diagnóstico para apendicitis aguda, por lo que obviamente debía ser lo que los docentes de cirugía habían dicho en sus clases.

Algo similar me paso en mis inicios en el hospital de Sáenz Peña, hace casi 50 años, cuando ese hospital no era mucho más que un hospital rural, y yo me dedicaba a referir a Resistencia casi todos los pacientes que atendía, pues los exámenes necesarios que me habían enseñado en la Universidad de Córdoba no estaban disponibles. Conversé el problema con mis profesores, que me dijeron que ellos no usaban esos exámenes que enseñaban, sino por excepción, y los reemplazaban por otros más sencillos, pero su rol de profesores universitarios les obligaba a estar actualizados en forma permanente, y por lo tanto lo que decían en sus clases, no era lo práctico, la medicina de todos los días, sino lo último que había aparecido en el mercado, y que se usaba en tal hospital de Nueva York o Londres.

No mencionar eso en sus clases los expondría al ridículo si alguien lo sabía, y lo mencionaba, sea durante la clase, o a posteriori.

Antes de saberse cuál era la utilidad clínica real del tomógrafo computado, ya se habían vendido miles de equipos a hospitales privados, que los usaban como publicidad, tal como pasó con el primer tomógrafo que se compró en el país, y que hizo que personas sanas se apersonaran al sanatorio de Buenos Aires que lo había comprado para que les hicieran el estudio, las que eran rechazadas al no traer indicación médica del mismo, hasta que los propietarios dijeron al director, que si el estudio no era peligroso, y la gente tenía dinero para pagarlo, no había razón para no darles el gusto, pues el sanatorio cada fin de mes debía pagar salarios y otros gastos.

En nuestro mundo tecnológico, el médico rural ya es un dinosaurio, por lo que como máximo se lo mencionará en discursos con olor a velorio, del mismo modo que el célebre Dr. Cureta, de la revista Humor, tenía siempre a sus espaldas, una foto del Dr. Schweitzer, famoso médico rural alemán que trabajo en África, premio Nobel de la Paz en 1952.

Alfredo Zurita

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